sábado, 15 de noviembre de 2008



22-03-2008 - 22:38:25
‘Cuando uno dice Van Ditmar tiene que decir también Lewis’
Sánchez investigó y publicó el libro ‘La Patagonia Vendida’, donde explica el proceso de venta de tierras de esta región a magnates foráneos. ‘Van Ditmar es Lewis’, afirma.
Viedma. La investigación periodística de Noticias que a fines de febrero ‘descubrió’ a pocos kilómetros de Playas Doradas el aeropuerto privado de Nicolás Van Ditmar -argentino y mano derecha del magnate británico Joe Lewis- concitó la atención de distintos medios periodísticos nacionales e internacionales.Una nota publicada por el diario Crítica de la Argentina, de Jorge Lanata, sobre la pista de aterrizaje, contenía un comentario sumamente interesante y fundamentado de Gonzalo Sánchez.Este periodista y escritor realizó una investigación que dio origen a un libro titulado La Patagonia Vendida. Allí, Sánchez cuenta los procedimientos de compra por parte de extranjeros de distintas porciones de Patagonia, con los más diversos fines.Lewis es uno de los principales interesados en esta porción del mundo.Radio Noticias contactó a Sánchez. A continuación, parte del diálogo.-¿Le sorprendió la construcción de la pista a pocos kilómetros de Sierra Grande?-No mucho, porque tanto a Nicolás Van Ditmar como a Joe Lewis los conozco, los he visitado en varias oportunidades cuando escribí el libro. Son esa clase de hombres que finalmente pueden con todo. Algo así como los dueños del dinero global. No Nicolás, pero sí Lewis.-Básicamente, ¿quién es Joseph Lewis?-Es un multimillonario británico, dueño de negocios en distintas partes del mundo. Dueño de extracciones de petróleo, de aluminio, de marcas de ropa, de cadenas de restaurantes. Un verdadero dueño del dinero.-¿Y la relación con la Patagonia?-Desde que llegó en 1996, se las ingenió para llevar adelante el proyecto de tener su pequeño Edén privado.-¿La pista de Sierra Grande es la que no pudo hacer en El Bolsón?-En El Bolsón, en 2005 hubo una polémica muy similar a ésta. Ellos quisieron construir una pista en un lugar a 15 minutos de Lago Escondido, para que el dueño de la tierra pudiera bajar cerca de su mansión. No lo lograron porque hubo una fuerte resistencia de los vecinos y en ese momento se replegaron. Muy discretamente probaron por otro lado y lo consiguieron.-Van Ditmar plantea que una vez visitó Playas Doradas y como le gustó, compró las tierras, hizo la mansión y la pista. ¿Tiene tanto dinero?-Van Ditmar es Lewis. De alguna forma es el palo blanco, el administrador. Una especie de socio, de testaferro. Quizá Van Ditmar no sea el dueño del dinero, pero detrás de él sí hay una gran cantidad de plata. Cuando uno dice Van Ditmar tiene que decir también Lewis. No son indisociables. No es un empleado muy bien pago que se construye una pista de aterrizaje porque sí. Todo está concatenado, atado. Ninguna cosa es azarosa.-¿Qué más nos espera en la Patagonia en cuanto la venta de tierras?-Hay más intenciones de comprar tierras, mucho foráneo interesado. Hay una muy buena oferta, buenos precios. Y lo más delicado es que no hay una ley federal, una norma que regule la venta indiscriminada de tierras.-Digamos que las compras que se realizan son totalmente legales, justamente por el vacío que hay al respecto.-Totalmente. Estoy seguro que si a Nicolás Van Ditmar le piden los papeles, los documentos, él va a poder mostrar y justificar sus compras. Esta gente procede tal como lo indica la ley. Aprovechan una situación muy permeable y permisiva. Pero hacen todo legal, porque aparte tienen el dinero para pagar lo que haya que pagar. El gran problema es que al no haber norma regulatoria general, las tierras se venden de manera indiscriminada.-¿Por qué no se regula, entonces?-Mientras no haya voluntad del Gobierno nacional, esto va a ser así y la Patagonia va a seguir sufriendo esta transformación en su fisonomía, este cambio político que lo está afectando hace por lo menos diez años. No sé si para bien o para mal, pero la está cambiando. De hecho, las tranqueras son en su mayoría, extranjeras.-¿Los extranjeros vienen por su lugar en el mundo, por su espacio de descanso, o por los recursos naturales?-Está muy repartido. Lewis se cansa de jurar que viene para pasar unos meses al año y encontrar en la Patagonia el sosiego que no encuentra en Londres o en Orlando o en Hawai, donde trabaja. Otros que dicen que vienen para conservar los recursos, como dice Tompkins, por ejemplo. Otros con fines extractivos y productivos, como los Benetton. Ellos tienen emprendimientos agropecuarios. Y hay otros que son menores en cuanto a su fortuna y que compran porque puede resultar una inversión a futuro. Hay de todo.
La pista, magnífica. Van Ditmar sostiene que la inversión es propia, no de Lewis.Joe decide, Nicolás ejecutaCuando Noticias contactó a Nicolás Van Ditmar en el marco de la investigación que fue publicada oportunamente, la mano derecha de Joe Lewis despegó en todo momento a quien definió como ‘mi jefe y amigo’ de la inversión en cercanías de Sierra Grande.‘Podrá venir cuando quiera’, agregó Van Ditmar.Sánchez cuenta que “Nicolás Van Ditmar nació en Bariloche hace cuarenta años y todo lo demás se lo otorgó su prosapia. Es hijo de Federico van Ditmar, un operador inmobiliario que vio el filón antes que nadie y vendió parte de la Patagonia: en trozos perfectos, rebosantes de naturaleza intacta.Don Federico fue intermediario en las operaciones de compra de la familia Benetton, arrimó sus influencias cuando el magnate de la CNN, Ted Turner, apareció por Villa Traful en busca de algún campo y a mediados de 1996 cayó por la localidad de El Bolsón con un inglés diminuto y la piel arrugada, Joe Lewis”.Agrega: “Lewis necesitaba un hombre de confianza en la Argentina, adonde viene sólo tres meses al año. Y Federico no vaciló: le sugirió a su hijo. Desde entonces, Nicolás Van Ditmar es presidente de Hidden Lake S.A. Y es mucho más: es el nexo de Lewis con el poder político y con las comunidades donde opera.Cuando Joe decide algo, Van Ditmar va y ejecuta”.

No hay comentarios: