Nos cuenta Margaret ( el nombre es ficticio para no revelar su identidad ) que hacia esto a diario, al principio no le parecia extraño, pero empezo a temer ( por lo que se escapo de la empresa ) cuando el gatito dejo el pañal y comenzo a pedir para hacer pis y ademas se quejaba si la mamadera no estaba tibia, cuando le preguntamos por la criatura nos dijo que los rugidos del niño jamas le preocuparon.
Nuestro infiltrado en la empresa, saco esta fotografia con su microcamara oculta en un boton, no voy a hacer comentarios con respecto al tamaño de la papa, lo que si llama la atencion es que cuando las desentierran ya estan cocidas por el calor de la radiacion.



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